top of page
Buscar

Una despedida escrita con el corazón

  • 19 may 2025
  • 2 Min. de lectura


Llegar al final de este curso se siente como cerrar una etapa que no solo fue académica, sino también personal. Teorías de la Comunicación III no fue una clase más: fue un espacio donde no solo aprendí sobre autores, conceptos y estructuras comunicativas, sino que también volví a conectar con una parte de mí que a veces se me olvidaba… la que piensa, la que se cuestiona, y sobre todo, la que ama escribir.


Si me autoevalúo desde lo académico, reconozco que di lo mejor de mí. Fui constante con las entregas, le dediqué tiempo real a cada bitácora, traté de ir más allá de lo evidente, de conectar los conceptos con mi cotidianidad. No me limité a “cumplir”, sino que intenté hacer de cada entrega una expresión genuina, donde mi voz estuviera presente. Algunas veces me sentí más fluida, otras me costó hilar las ideas, pero incluso en esos momentos, me enfrenté al reto sin evitarlo. Eso para mí ya es un avance.


También reconozco que, aunque me esforcé, hubo semanas en las que el cansancio pudo más. En esos momentos traté de mantenerme presente aunque fuera difícil. Siento que aprendí a equilibrar mis responsabilidades sin perder de vista la profundidad que merecía esta materia. Aprendí que la reflexión no siempre es cómoda, pero sí es necesaria.


A nivel personal, esta clase me dejó mucho más de lo que esperaba. Fue como abrir una ventana dentro de mí misma. Las temáticas que vimos —como la sociedad del cansancio, los sesgos cognitivos, la cultura digital, las fake news o la retórica— me hicieron mirar con otros ojos mis propias conductas, mis hábitos, mis creencias. No fue solo información: fue transformación.


Y, por supuesto, tengo que hablar de la escritura. Gracias a este curso, volví a disfrutarla. Volví a verla como un ejercicio de honestidad, no solo de entrega. Redactar cada bitácora fue también una forma de pensarme, de ponerle palabras a cosas que a veces solo estaban sueltas en mi cabeza. Descubrí que cuando se escribe con intención, se puede construir sentido, incluso entre el caos.


Por todo eso, me califico con cariño, pero también con exigencia. Creo que merezco una nota alta, no solo por el trabajo entregado, sino por el compromiso con el proceso. Me sentí motivada, leída y retada, y eso no pasa en todas las clases. Salgo de esta materia con una versión más crítica, más despierta y mucho más curiosa de mí misma y del mundo que me rodea.


Y antes de cerrar, solo me queda agradecerle profundamente al profe Cobos. Gracias por crear un espacio donde pensar y sentir podían coexistir, donde escribir no era un deber sino un refugio. Gracias por hacerme volver a amar la escritura, por leer con atención y por hacernos sentir que nuestras ideas tenían valor. No todos los profes enseñan así, y se nota. Me quedo con todo lo que aprendí… y con muchas ganas de seguir escribiendo.

 
 
 

Comentarios


Envíame un mensaje y dime lo que piensas

¡Gracias por tu mensaje!

© 2035 Creado por Tren de ideas con Wix.com

bottom of page