Semana 8 ¿por qué creemos en m******?
- 16 mar 2025
- 4 Min. de lectura

En la era de la hiperconectividad, la información vuela más rápido que nunca. Pero con tanta velocidad, viene un problema enorme: la desinformación. Después de leer ¿Por qué creemos en mierdas? de Ramón Nogueras, me quedó claro que muchas veces no creemos en noticias falsas porque queramos, sino porque nuestro cerebro nos juega en contra. Somos más emocionales e impulsivos de lo que nos gusta admitir, y eso nos hace vulnerables a la manipulación.
Uno de los puntos que más me impactó fue cómo nuestro cerebro prefiere confirmar lo que ya cree antes que aceptar algo nuevo. El sesgo de confirmación es brutal: si algo reafirma nuestras ideas, lo aceptamos sin pensarlo mucho; si lo contradice, lo rechazamos de inmediato. Esto explica por qué podemos seguir creyendo en algo aunque haya mil pruebas en contra. Además, el efecto de verdad ilusoria hace que, entre más escuchemos algo, más cierto nos parezca, aunque sea una total mentira. Me ha pasado con noticias en redes sociales que al principio dudaba, pero después de verlas repetidas en varias publicaciones, terminé creyéndolas sin verificarlas. Solo cuando busqué fuentes confiables me di cuenta de que era completamente falso.
Aquí entran en juego las redes sociales. Los algoritmos están diseñados para mostrarnos contenido que nos gusta, lo que nos mete en burbujas de filtro. Nos rodeamos de información que nos da la razón y terminamos aislados de otras perspectivas. Y esto no solo afecta la política o la sociedad, sino que también refuerza la polarización y la desinformación. Me di cuenta de esto cuando, en una conversación con amigos, noté que cada uno tenía una visión completamente distinta sobre un tema porque todos consumíamos información de fuentes diferentes sin cuestionarlas. Al final, parecíamos vivir en mundos paralelos.
Otro concepto interesante es la disonancia cognitiva, algo que todos hemos sentido en algún momento. Es ese choque mental que se da cuando lo que creemos entra en conflicto con una nueva información. En vez de aceptar que podríamos estar equivocados, nuestro cerebro busca excusas para seguir creyendo lo mismo. Así es como la gente se aferra a ideas falsas, incluso cuando se les presenta evidencia sólida en contra.
Los heurísticos también juegan un papel clave en la forma en que interpretamos la información. El heurístico de disponibilidad nos hace pensar que lo que recordamos con facilidad es más común de lo que realmente es. Por ejemplo, si vemos muchas noticias de robos en una ciudad, podemos creer que el crimen ha aumentado, cuando en realidad las cifras pueden indicar lo contrario. El heurístico de anclaje también nos condiciona: si alguien nos dice que un producto estaba antes a $500 y ahora cuesta $300, lo percibimos como una gran oferta, aunque el precio real nunca haya sido el primero mencionado.
El libro también resalta cómo las emociones impulsan la viralidad de la desinformación. Noticias falsas cargadas de miedo, indignación o sorpresa se comparten mucho más rápido que aquellas que presentan hechos fríos y objetivos. Jonah Berger, en su modelo STEPPS, explica que las noticias falsas juegan con la moneda social, los disparadores y las emociones para extenderse como fuego en redes sociales. Y es cierto: cuanto más impactante sea un titular, más probable es que la gente lo comparta sin siquiera verificarlo.
A esto se suma la validación social. Compartimos noticias (falsas o no) porque queremos sentirnos parte de algo, porque nos hace parecer informados o porque refuerza nuestra identidad dentro de un grupo. Es una necesidad humana, pero también es un arma de doble filo cuando se trata de desinformación. Un claro ejemplo de esto ocurrió con la difusión de supuestos remedios caseros para curar el COVID-19. Muchas personas compartieron estas "soluciones milagrosas" sin cuestionarlas, simplemente porque venían de alguien en quien confiaban o porque querían ayudar a otros.
Otro concepto que me pareció fascinante fue la lectura en frío y el efecto Forer. Es impresionante cómo una afirmación vaga puede hacernos sentir identificados con ella, como cuando leemos un horóscopo y pensamos que nos describe perfectamente. Esto también se aplica a la forma en que consumimos información en redes: un mensaje bien formulado puede hacernos creer que es cierto sin necesidad de pruebas reales. Es inquietante pensar que muchos discursos manipuladores se basan en esta misma técnica para influenciar a las masas.
La desinformación no solo se propaga por redes sociales, también ha sido aprovechada por medios de comunicación y figuras políticas para reforzar ciertas narrativas. Aquí entra el concepto de posverdad: la idea de que la verdad objetiva es menos influyente que las emociones y creencias personales. En este escenario, lo que sentimos se convierte en una verdad más poderosa que los hechos mismos. Esto refuerza aún más el problema de la polarización, ya que las personas no solo creen lo que quieren creer, sino que rechazan activamente cualquier información que desafíe su visión del mundo.
En conclusión, lo que aprendí con este libro es que la desinformación no es solo un problema de ignorancia, sino de cómo funciona nuestra mente. No basta con decir “verifica antes de compartir”; hay que entender por qué caemos en estas trampas y desarrollar un pensamiento crítico que nos ayude a resistirlas. La clave no está en desconfiar de todo, sino en cuestionar lo suficiente para no dejarnos engañar. Si algo suena demasiado bueno o demasiado impactante para ser cierto, probablemente no lo sea. Como consumidores de información, tenemos la responsabilidad de ser más conscientes y cuidadosos con lo que compartimos. Porque al final, en este mundo saturado de datos, la verdadera lucha no es solo contra la desinformación, sino contra nuestra propia tendencia a creer en lo que nos hace sentir cómodos.
Referencias
Berger, J. (2013). Contagious: Why Things Catch On. Simon & Schuster.
Festinger, L. (1957). A Theory of Cognitive Dissonance. Stanford University Press.
Nogueras, R. (2022). ¿Por qué creemos en mierdas? Kailas Editorial.
Bibliografía
por qué creemos en m .pdf. (s. f.). Google Docs. https://drive.google.com/file/d/1KNYZosNvWm5jXkxY7bXr3IgpqEL92xeH/view
RMIT University. (2012b, febrero 23). Dr danah boyd speaks at RMIT University [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=uqj9MQZ-7dY



Comentarios