top of page
Buscar

Semana 7 - Correr, jugar y preguntar: El arte de lo que no se ve a simple vista

  • 23 mar
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 30 mar

No voy a mentir, esta bitácora me costó empezarla… pero no por pereza, sino porque sentí que esta clase dejó demasiadas cosas dando vueltas en mi cabeza. Y cuando pasa eso, escribir se vuelve raro, porque no sabes si empezar por lo que entendiste, por lo que te impactó o por lo que todavía no terminas de procesar.


Ese día la clase empezó con el pie izquierdo, o bueno, con los pies volando. Me quedé hablando con una amiga después de la clase anterior —ya saben cómo es, uno dice "cinco minutos" y la conversación se extiende a quince— y cuando miré el reloj, la clase de Investigación Social ya iba a empezar. Salí casi que trotando por los pasillos, esquivando gente, con la maleta saltando en la espalda. Por suerte, cuando llegué al salón, mis amigas ya estaban ahí afuera esperando a que saliera el grupo anterior. Entramos, nos acomodamos en los puestos de atrás (donde siempre fluye mejor la energía, o al menos donde nos sentimos más cómodas) y esperamos a que el profesor diera el "go" inicial.


Como ya es una tradición sagrada en esta clase, la rutina no perdona: empezamos leyendo bitácoras. Esos primeros minutos son clave. Aunque a veces uno llega con la cabeza en otro lado, escuchar lo que escribieron los compañeros te aterriza. Esta vez leímos un par; no recuerdo exactamente de quiénes eran porque todavía estaba recuperando el aliento de la carrera que pegué, pero siempre es bacano ver cómo cada quien vive la clase de una forma tan distinta. Algunos son súper técnicos, otros cuentan hasta qué desayunaron, y esa mezcla es la que hace que la investigación se sienta real, no como algo de científicos en bata blanca, sino como algo que nos pasa a todos.


Después de las bitácoras, el ambiente cambió. Unos compañeros pasaron al frente para exponernos el tema de los Alcances de la Investigación. Yo sé que cuando uno escucha "alcance correlacional" o "explicativo" suena a algo pesadísimo, pero ellos lo bajaron a tierra súper bien. Nos explicaron que el alcance es básicamente el límite de nuestra ambición: ¿Qué tanto queremos saber? ¿Queremos solo "asomarnos" a ver qué hay (exploratorio) o queremos "diseccionar" el porqué de las cosas (explicativo)?


Hablaron de la importancia de elegir bien, porque de eso depende todo el diseño de lo que hagamos después. Si te planteas un alcance descriptivo pero tus preguntas son de por qué ocurre algo, te terminas enredando sola. Explicaron los cuatro tipos: el exploratorio para terrenos vírgenes; el descriptivo para pintar el cuadro con palabras; el correlacionalpara ver cómo bailan dos variables juntas; y el explicativo para dar con la causa raíz.


Para cerrar la exposición, armaron una actividad. Pero aquí viene mi momento de descarga: no me fue nada bien. Usaron esa plataforma que se parece a Quizizz (que nunca me acuerdo del nombre, pero que me cae un poquito gorda). A ver, no es que sea mala, pero es que yo soy Team Blooket a morir. En Blooket hay drama, hay robo de puntos, hay una adrenalina que te mantiene pegada a la pantalla. En esta otra página sentí que todo era muy plano. Me quedé con esa sensación de frustración de "yo sé la respuesta, pero esto no me emociona". Prefiero mil veces que me roben todo el puntaje en el último segundo en Blooket a ganar en una plataforma que no tiene chispa. Pero bueno, al final es parte del "caos divertido" de la clase.


Después del juego del profesor, entramos en lo que fue el centro de la clase: la lectura de la bitácora Straight Outta Olympus. Y honestamente… wow. Más allá del contexto (que ya de por sí es llamativo), lo que realmente me pareció fuerte fue la forma en que el autor cuestiona todo lo que está viendo. No se queda en “fui, vi esto y ya”, sino que constantemente está preguntándose cosas que uno normalmente no se pregunta.


Y ahí fue donde empezó todo.


Mientras leía, me di cuenta de que lo importante no era el lugar, sino las preguntas que surgían dentro de ese lugar. Y seleccioné tres fragmentos que, para mí, resumen muy bien eso:


“Si ella había hecho las preguntas, ¿por qué me contestaban a mí? ¿Qué significaba esta pequeña acción? ¿Implicaría un pequeño micromachismo o se trataba de una situación común y corriente?”


Este fragmento me dejó pensando demasiado. Porque es de esas situaciones que uno vive mil veces y nunca cuestiona. Es algo tan pequeño, tan cotidiano, que pasa desapercibido… pero cuando lo analizas, te das cuenta de que no es tan inocente como parece. Me hizo pensar en cuántas veces las mujeres son invisibilizadas en conversaciones, incluso cuando son ellas quienes toman la iniciativa. Y lo más fuerte es que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta.


“¿Quién se inventó la representación del género masculino que veríamos hoy?”


Esta pregunta me parece brutal. Porque rompe completamente con la idea de que lo masculino “es así porque sí”. Nos obliga a pensar que todo eso que vemos —el cuerpo, la actitud, la forma de comportarse— es una construcción. Y si es una construcción, entonces no es natural, es aprendida. Y si es aprendida… también puede cambiar.


Eso me hizo pensar mucho en redes sociales, en cómo se construyen esos ideales de cuerpo “perfecto” o de comportamiento “ideal”, no solo para mujeres, sino también para hombres.


“¿Por qué pasa esto y qué se puede hacer al respecto?”


Y aquí ya cambia todo. Porque esta pregunta no solo observa ni describe, sino que busca transformar. Y siento que ahí está una de las cosas más importantes de la investigación social: no quedarse en el análisis, sino pensar en el impacto.


Después de esto, pasamos a lo que en teoría era el “tema central” de la clase: los alcances de investigación. Y digo “en teoría” porque, para mí, realmente todo estaba conectado con lo anterior.


Al inicio, los alcances suenan súper técnicos: exploratorio, descriptivo, correlacional y explicativo. Pero cuando los empezamos a trabajar con ejemplos reales, todo empezó a tener mucho más sentido.


Lo que entendí —y que me parece clave— es que no son categorías aisladas, sino que funcionan como un proceso. Como si la investigación fuera una escalera:


Primero exploras, porque no puedes investigar algo que ni siquiera conoces bien.

Luego describes, porque necesitas entender cómo es eso que estás viendo.

Después relacionas, porque empiezas a notar patrones.

Y finalmente explicas, porque buscas entender por qué pasa todo eso.


A partir de la bitácora, trabajé estas cuatro preguntas:


Pregunta de investigación:

¿Por qué existen pocos espacios de entretenimiento erótico dirigidos a mujeres en comparación con los dirigidos a hombres?

Tipo de alcance: Exploratorio

Qué busca conocer: Un fenómeno que no es tan visible o estudiado.

Qué tipo de datos necesitaría: Entrevistas, análisis de mercado, observación inicial, redes sociales.


Pregunta de investigación:

¿Cómo es el comportamiento de las mujeres dentro de estos espacios?

Tipo de alcance: Descriptivo

Qué busca conocer: Cómo actúan, cómo se expresan, cómo interactúan.

Qué tipo de datos necesitaría: Observación directa, diarios de campo, registros detallados.


Pregunta de investigación:

¿Qué relación existe entre la edad de las asistentes y sus preferencias frente a los espectáculos?

Tipo de alcance: Correlacional

Qué busca conocer: Si hay alguna relación entre variables.

Qué tipo de datos necesitaría: Encuestas, datos cuantitativos, análisis estadístico.


Pregunta de investigación:

¿Por qué la sexualidad femenina sigue siendo más limitada socialmente que la masculina?

Tipo de alcance: Explicativo

Qué busca conocer: Las causas profundas del fenómeno.

Qué tipo de datos necesitaría: Entrevistas en profundidad, teorías, análisis cultural e histórico.


Después algo que me pareció demasiado útil: tomar una misma idea y transformarla según cada alcance. Y ahí fue cuando todo se volvió mucho más claro.


Tema: sexualidad femenina en espacios de entretenimiento

Exploratoria: ¿Qué tipos de espacios existen donde las mujeres pueden explorar su sexualidad?

Descriptiva: ¿Cómo se comportan las mujeres dentro de estos espacios?

Correlacional: ¿Qué relación existe entre el contexto social y la participación en estos espacios?

Explicativa: ¿Por qué la sexualidad femenina ha sido restringida históricamente?


Y ahí entendí algo que me voló un poquito la cabeza:

no es el fenómeno lo que cambia… es la forma en que lo preguntas.


Es decir, puedes partir de la misma observación, pero dependiendo de cómo formules la pregunta, puedes hacer una investigación completamente distinta.


Y eso me llevó a algo más personal.


Me puse a pensar en nuestra futura salida de campo, en lo difícil que ha sido elegir un tema con mis compañeras, y en cómo tal vez estamos pensando demasiado en qué investigar, cuando en realidad lo importante es cómo lo vamos a mirar.


Porque cualquier espacio —literal cualquiera— puede volverse interesante si uno sabe observar y, sobre todo, si sabe preguntar.


Y ahí me quedaron dando vueltas varias cosas:


¿Estoy realmente observando o solo estoy viendo lo que siempre veo?

¿Hasta qué punto mis propias ideas están limitando lo que puedo entender?

¿Y qué tan dispuesta estoy a cuestionar cosas que siempre he dado por normales?


Siento que esta clase me dejó algo muy claro:

la investigación no empieza con respuestas, empieza con incomodidad.


Porque cuando algo te incomoda, cuando algo no te cuadra del todo, cuando sientes que hay algo más ahí… es porque hay algo que vale la pena investigar.


Y tal vez de eso se trata todo esto: de aprender a no pasar por la vida sin cuestionarla.



Referencias

  • Castro, P. (2024). Straight Outta Olympus: Bitácora de una salida de campo. [Archivo PDF].

  • Hernández Sampieri, R., Fernández Collado, C., & Baptista Lucio, P. (2014). Metodología de la investigación (6.ª ed.). McGraw-Hill.

 
 
 

Comentarios


Envíame un mensaje y dime lo que piensas

¡Gracias por tu mensaje!

© 2035 Creado por Tren de ideas con Wix.com

bottom of page