Semana 3 – Enfoques de investigación: cualitativa vs cuantitativa
- 17 feb
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Era un día algo soleado, y yo había amanecido con dolor de garganta, así que no me sentía del todo bien. Aun así, llegué al salón y vi que mis amigas ya estaban sentadas, lo que me tranquilizó un poco porque siempre es más cómodo empezar la clase acompañada. También estaba otra amiga que ya había visto la clase antes, lo cual me sorprendió porque tenía clase al mismo tiempo en otra asignatura. Me explicó que habían terminado más temprano y decidió entrar un rato, lo que en ese momento pensé que podía ser útil si no entendíamos algo.
Cuando llegó el profesor, me llamó la atención que no estaba ni la mitad del salón. Pensé que muchos no iban a asistir, pero unos minutos después comenzaron a llegar más estudiantes hasta que el aula se llenó casi por completo. Esto me hizo pensar en cómo las percepciones iniciales pueden cambiar rápidamente, algo que también ocurre en los procesos de investigación cuando uno formula hipótesis antes de tener toda la información.
La clase comenzó con una pregunta inesperada: el profesor nos dijo que le preguntáramos al “chismoso”, es decir, a ChatGPT u otra inteligencia artificial, cuál era la importancia de los rituales. En ese momento no entendía qué relación tenían los rituales con la investigación social. Sin embargo, cuando empezamos a responder, comprendí que los rituales ayudan a generar significado en lo cotidiano y también refuerzan vínculos emocionales entre las personas. Por ejemplo, celebraciones familiares, cumpleaños o tradiciones crean sensación de pertenencia. El profesor explicó que los rituales convierten acciones repetitivas en experiencias significativas y que incluso nuestras bitácoras funcionan como un ritual académico, porque nos ayudan a recordar, organizar y darle sentido a lo aprendido.
Después hablamos de ejemplos de rutinas personales. Algunos compañeros mencionaron ir a pilates, escuchar música, hacer skincare en la noche o desayunar siempre en el mismo orden. Yo pensé que mis rutinas eran muy simples, como ir al gimnasio o sacar a mi perro, pero luego entendí que cualquier acción repetida que tenga significado personal puede convertirse en un ritual. Esto me hizo reflexionar sobre cómo la investigación social parte muchas veces de observar acciones cotidianas que parecen insignificantes, pero que tienen un valor simbólico importante.
Más adelante leímos dos bitácoras de compañeros, lo cual ocupó una parte importante de la clase. Aunque no recuerdo exactamente los nombres, sí recuerdo que el ejercicio permitió ver distintas formas de registrar una misma experiencia. Esto refuerza la idea de que la realidad social puede interpretarse desde múltiples perspectivas, algo que conecta directamente con los enfoques cualitativos de investigación.
Posteriormente, el profesor introdujo el tema central: la investigación cualitativa y la investigación cuantitativa. Nos pidió que le preguntáramos nuevamente a la inteligencia artificial una frase que resumiera cada enfoque y luego construimos una tabla comparativa en clase. A partir de esto, comprendí que la investigación cualitativa se enfoca en la calidad, la interpretación y la comprensión de experiencias, mientras que la cuantitativa se centra en la cantidad, la medición y la comprobación mediante datos numéricos. En términos más simples, la cualitativa busca entender el “qué” y el “cómo”, mientras la cuantitativa busca responder “cuánto”, “con qué frecuencia” o “qué relación existe entre variables”.
En investigación social, el enfoque cualitativo se utiliza para comprender significados, percepciones y comportamientos dentro de un contexto específico, usando herramientas como entrevistas, observaciones o relatos. En cambio, el enfoque cuantitativo analiza fenómenos mediante estadísticas, encuestas o bases de datos para identificar patrones o tendencias. Esta diferencia me ayudó a entender que ambos enfoques no compiten, sino que se complementan dependiendo del objetivo del estudio.
Durante la clase también trabajamos en una presentación sobre estas diferencias. Fue interesante ver cómo al pedirle imágenes a la inteligencia artificial, los resultados dependían mucho de qué tan específica era la instrucción. Esto me hizo pensar en la importancia de formular bien las preguntas, algo fundamental en la investigación. Si una pregunta es ambigua, los resultados también lo serán.
Mientras realizábamos las presentaciones, el profesor iba llamando grupo por grupo para asignar temas de exposición. A nosotras nos reservó el tema de las mentiras, algo que habíamos pedido previamente porque una compañera había trabajado ese tema antes con nosotras como participantes. Nos asignó el libro Cazamentiras de Rita Karanauskas, lo cual me generó emoción porque siento que es un tema interesante y con muchas posibilidades de análisis en investigación social. Además, tenemos tiempo hasta abril, lo que permite prepararlo con mayor profundidad.
Algo que también reflexioné durante la clase es la metodología del profesor en las exposiciones. Antes no me gustaba que los estudiantes presentaran primero y luego el profesor complementara, pero ahora entiendo que este método permite aprender dos veces: primero al investigar y luego al presentar con la retroalimentación. Esto coincide con la idea de aprendizaje activo, donde el estudiante construye conocimiento en lugar de recibirlo pasivamente.
Para complementar la bitácora, revisé los videos sugeridos y encontré varios aspectos que no se mencionaron directamente en clase. Primero, la investigación cualitativa suele tener un diseño flexible que puede modificarse durante el proceso según lo que se vaya descubriendo, lo cual permite adaptarse a la realidad social sin seguir un esquema rígido. Segundo, el enfoque cuantitativo busca la generalización de resultados a poblaciones más grandes mediante muestras representativas, algo que no se profundizó en el aula y que resulta clave para entender su alcance científico. Tercero, la investigación cualitativa requiere un proceso de codificación y categorización de datos, en el cual el investigador organiza la información en patrones de significado para interpretarla de manera sistemática. Cuarto, el enfoque cuantitativo utiliza hipótesis previas que se prueban mediante análisis estadístico, lo que muestra que parte de supuestos iniciales que luego se verifican con números. Quinto, ambos enfoques pueden combinarse en métodos mixtos, permitiendo integrar datos numéricos con interpretaciones profundas y obtener una comprensión más completa del fenómeno estudiado.
Estas ideas me llevaron a cuestionarme varias cosas: ¿realmente es posible separar completamente lo cualitativo de lo cuantitativo?, ¿qué enfoque refleja mejor la realidad social?, ¿hasta qué punto los números pueden representar experiencias humanas complejas? También me hizo pensar que la investigación no es solo aplicar métodos, sino decidir qué tipo de conocimiento queremos construir.
Al finalizar la clase, el profesor nos recordó que debíamos subir la presentación y la bitácora en Teams, junto con la complementación de los videos. Con mis compañeras empezamos a planear nuestra futura exposición, aunque faltan meses, porque estamos muy motivadas con el tema asignado.
En conclusión, esta clase me permitió entender que la investigación social tiene diferentes enfoques que responden a distintas preguntas y objetivos. También comprendí que investigar implica observar, cuestionar y elegir herramientas adecuadas según lo que se quiere conocer. Más allá de aprender conceptos, siento que estoy empezando a desarrollar una forma diferente de mirar la realidad, más analítica y consciente. Y eso, al final, es lo que realmente significa aprender a investigar.
Referencias (Normas APA)
Universitat Politècnica de València. (2020). Introducción a la investigación cualitativa [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=8LFZldYnQRE
Universidad Continental. (2021). Metodología cuantitativa [Video]- YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=C677kdLS2BI
Karanauskas, R. (2018). Cazamentiras. Planeta.



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